SOLUCIONES LOGISTICAS Y DE COMERCIO EXTERIOR

A medida que el comercio internacional se vuelve más complejo con el aumento de aranceles, cambios en las alianzas y mayor incertidumbre en las cadenas de suministro, las empresas globales se hacen la misma pregunta: ¿Hacia dónde deben enfocar los esfuerzos de crecimiento ahora?

Con las tensiones comerciales entre EE. UU. y China en aumento, y Europa enfrentando desafíos económicos, surge un nuevo horizonte de crecimiento. África, Asia y América Latina (hogar de más de 5.000 millones de consumidores y economías digitales en rápido crecimiento) ofrecen a las empresas globales una combinación única: demanda en aumento, adopción digital acelerada y menos barreras al comercio transfronterizo.

Impacto en el sistema global de comercio

“La situación actual no es simplemente una disputa más entre dos grandes potencias”, explica Turena Ramírez.

“Estamos frente a una disrupción en la cadena de suministro tan profunda y tan grande que necesariamente va a provocar, no nada más esta sacudida en los mercados bursátiles a nivel global, sino también una transformación total del modo de operar en materia de comercio internacional”, agrega.

Desde su perspectiva, lo que está ocurriendo afecta directamente la arquitectura global del comercio.

“No es un tema de corto plazo ni de ajustes tácticos. Se están rompiendo cadenas de valor construidas durante décadas, muchas de las cuales tenían como eje central a China”.

Aranceles
Guerra comercial: impacto y oportunidades de los aranceles de Trump en Latinoamérica. Imagen: Archivo.

Impacto de aranceles sobre Latinoamérica

Aunque reconoce que América Latina es vulnerable en este contexto, Ramírez Ortiz destaca que la región no está condenada a ser solo víctima del conflicto, y que puede aspirar a jugar un rol de mayor protagonismo.

“Creo que América Latina va a ser, como todo el mundo, una región muy afectada. Pero también creo que esto puede tener algunos tintes de oportunidad y de competitividad, si sabemos asumir el momento con inteligencia”.

En ese sentido, insiste en que la región debería pasar de una posición reactiva a una más propositiva.

“Se necesita una visión estratégica, una revisión interna en cada país para entender cuál sería el valor agregado que podrían aportar a estas nuevas cadenas de suministro. Es decir, ¿cuáles son los productos o servicios que cada país puede ofrecer para integrarse en la producción global de sectores estratégicos?”

Oportunidades de diversificaciones comerciales en México

Desde México, país con casi 50 tratados de libre comercio, la experta observa ya un movimiento importante hacia una diversificación comercial.

“En México estamos viendo un gran interés por diversificar nuestras relaciones comerciales. No solamente con los países con los que tenemos tratados, sino también reforzando la interacción con América Latina. Esa relación ha sido históricamente positiva, pero probablemente no ha sido suficiente”.

Para Ramírez Ortiz, el desafío más grande es aprovechar esta coyuntura para diversificar las redes de comercio e inversión.

“Tenemos que empezar a pensar cómo sustituimos esas cadenas que se están rompiendo con China. Esto requiere no solo acuerdos comerciales, sino una visión de política industrial muy clara, que identifique sectores estratégicos y promueva encadenamientos productivos regionales”.

Presión sobre sectores productivos e inflación

El efecto inmediato de esta guerra es la interrupción del flujo de insumos, lo que deriva en aumento de costos e inflación.

“Esto no solo es una disrupción en la cadena de suministro. Es una inflación que podríamos llamar natural, inevitable, y que afectará a diversos sectores de forma directa: el automotriz, el manufacturero, el eléctrico, el electrónico, el agropecuario”.

Para América Latina, que participa en muchas de estas industrias como proveedora de materias primas o ensambladora final, la situación genera presión y oportunidad al mismo tiempo.

“Vamos a tener que ver cómo nuestros sectores productivos reaccionan, si pueden escalar su producción, garantizar calidad y cumplir con las nuevas reglas de origen que se están reconfigurando en medio de esta tormenta”.

Oportunidades para Latinoamérica

“Todavía hay mucho por verse en esta historia. Pero si América Latina actúa con inteligencia y estrategia, puede ser un actor clave en la nueva configuración del comercio global”, asegura Turena Ramírez.

“Si Estados Unidos busca reindustrializarse, eso no tiene que ser a expensas de sus aliados. Podría hacerse de forma complementaria, integrando a América Latina como socio estratégico. Esa es la vía para bajar la tensión y generar una región más resiliente y competitiva”.

Y concluye: “El reto está en dejar de pensar en términos de dependencia y empezar a pensar en términos de encadenamiento. Si lo hacemos bien, esta crisis podría ser el inicio de una nueva etapa industrial para América Latina”.

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